Rugby subacuático: el deporte extremo que se juega en el fondo de la piscinaUV-rugby

Imagina un deporte que combina la estrategia del rugby, la resistencia del buceo libre y la tridimensionalidad del vuelo espacial. El rugby subacuático es exactamente eso: un juego intenso donde dos equipos luchan por llevar un balón lleno de agua salada al fondo opuesto de una piscina, todo mientras contienen la respiración bajo varios metros de agua.

Orígenes en la Alemania de posguerra

El rugby subacuático nació en 1961 en Colonia, Alemania, cuando Ludwig von Bersuda, un instructor de buceo, buscaba crear un ejercicio de entrenamiento que mejorara las habilidades subacuáticas de sus estudiantes. Lo que comenzó como un ejercicio de capacitación evolucionó rápidamente en un deporte competitivo con reglas formales y ligas organizadas. El deporte se extendió inicialmente por Europa, particularmente en Alemania, donde permanece extremadamente popular. Durante los años 70 y 80, se estableció en países escandinavos, especialmente Suecia y Noruega. Posteriormente llegó a América del Sur, donde Colombia desarrolló una escena particularmente activa. Hoy se juega en más de 30 países en todos los continentes. A diferencia de las pelotas de rugby o fútbol que flotan, este balón está lleno de agua salada, haciéndolo ligeramente negativo en flotabilidad. El balón pesa aproximadamente 1.3 kilogramos en el aire pero es casi neutral bajo el agua, lo que permite pasarlo y llevarlo con relativa facilidad en el medio acuático. Su tamaño, menor que una pelota de fútbol pero mayor que una de voleibol, permite que se agarre con una mano, aunque se requiere una técnica considerable para manipularlo efectivamente bajo presión en tres dimensiones. Dos equipos de seis jugadores cada uno compiten en una piscina de 3.5 a 5 metros de profundidad. El objetivo es llevar el balón a la canasta del equipo contrario, ubicada en el fondo de la piscina en los extremos opuestos.

Equipo y protección

Los jugadores usan equipo mínimo: máscara de buceo, snorkel (usado solo en la superficie), aletas y protecciones. Cada equipo viste colores distintivos, típicamente con gorros de diferentes colores para ayudar a distinguir compañeros de oponentes en el agua turbia. Las protecciones incluyen protectores bucales obligatorios y, frecuentemente, guantes para proteger las manos durante el juego físico intenso. Algunos jugadores usan protección adicional para las orejas o cascos ligeros, especialmente después de experimentar impactos accidentales. El balón mismo está diseñado para ser seguro, con una superficie suave que minimiza el riesgo de lesión por impacto. Las canastas, hechas típicamente de metal pesado o plomo, están diseñadas para permanecer firmemente en el fondo sin representar peligro para los jugadores que se sumergen cerca de ellas. El juego demanda una capacidad aeróbica excepcional, ya que los jugadores alternan entre esfuerzo intenso anaeróbico bajo el agua y recuperación breve en la superficie. La densidad del agua crea una resistencia significativa al movimiento, haciendo que cada acción requiera más energía que su equivalente terrestre. Nadar con el balón mientras los oponentes intentan arrancártelo demanda fuerza, técnica y control respiratorio. El entrenamiento específico para el rugby subacuático incluye ejercicios de apnea para mejorar la capacidad de contener la respiración, entrenamiento de fuerza para manejar la resistencia del agua, y práctica técnica para desarrollar la eficiencia en movimientos subacuáticos. Los jugadores élite pueden permanecer sumergidos en esfuerzo intenso durante 45-60 segundos.

Seguridad y riesgos

A pesar de su naturaleza intensa, el rugby subacuático tiene un registro de seguridad razonablemente bueno cuando se practica bajo supervisión apropiada. Las reglas prohíben el comportamiento peligroso como tirar del equipo de oponentes o acciones que podrían causar lesión. Los árbitros, que observan desde fuera de la piscina y a veces desde debajo mediante ventanas subacuáticas, monitorean el juego constantemente. Los jugadores deben demostrar una competencia básica de natación y buceo antes de participar en el juego competitivo. Muchas ligas requieren certificación de seguridad acuática. El riesgo principal es la hipoxia (falta de oxígeno) si los jugadores se esfuerzan excesivamente sin respirar adecuadamente en la superficie. Los equipos entrenan a los jugadores para reconocer las señales de advertencia y enfatizan la importancia de respetar los límites personales. Las lesiones menores como rasguños, moretones y ocasionalmente tímpanos perforados pueden ocurrir, pero las lesiones serias son raras. Los jugadores hablan de una cultura única que trasciende las barreras lingüísticas y nacionales. Los torneos internacionales son tanto eventos sociales como competiciones deportivas, con equipos intercambiando técnicas, celebrando juntos y formando amistades duraderas. El deporte atrae personalidades particulares: personas que buscan desafíos físicos extremos combinados con una estrategia compleja, que disfrutan del elemento de buceo y que aprecian el aspecto de equipo.

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