En los arrecifes de coral de aguas tropicales habita una criatura que desafía la comprensión. La mantis marina, un camarón de apenas 20 centímetros, posee un sistema visual tan extraordinariamente complejo que supera las capacidades de cualquier tecnología humana. Con 16 tipos de fotorreceptores (los humanos tenemos 3), la capacidad de ver luz polarizada circular, y ojos que se mueven independientemente, este pequeño depredador percibe las dimensiones de la realidad visual completamente ajenas a la experiencia humana.
Anatomía de ojos imposibles
Cada ojo de la mantis marina es una obra maestra de ingeniería evolutiva. A diferencia de los ojos compuestos simples de muchos artrópodos, los ojos de la mantis tienen una estructura tripartita. Cada ojo está dividido en tres regiones que procesan la información visual independientemente. La región media, llamada banda media, contiene filas especializadas de ommatidia que detectan la luz polarizada y colores específicos. Las regiones superior e inferior proporcionan visión general y detección de movimiento. Cada ojo puede moverse independientemente en tres ejes. Esto significa que la mantis puede rastrear dos objetos diferentes simultáneamente, uno con cada ojo, mientras mantiene la profundidad de percepción con un tercer eje de movimiento. Esta movilidad ocular tridimensional es única en el reino animal. Los humanos tenemos tres tipos de conos para la visión de color: rojo, verde y azul. Las mantis marinas tienen 12-16 tipos dependiendo de la especie.
Comunicación visual compleja
Las mantis marinas son solitarias y territoriales. Los conflictos sobre madrigueras y territorio son comunes. Sin embargo, los combates físicos son costosos; sus apéndices potentes pueden causar daño serio mutuamente. La señalización visual ritualizada permite resolver disputas sin violencia. Muchas especies exhiben patrones fluorescentes o polarizados en partes del cuerpo. Estos displays son visibles solo para otras mantis con la misma capacidad visual. La intensidad, el patrón y la duración de los displays comunican información sobre el tamaño, la fuerza y la determinación. Los competidores se evalúan mutuamente y frecuentemente uno se retira sin lucha. Esta comunicación visual sofisticada requiere un sistema visual capaz de detectar señales sutiles rápidamente. La capacidad de ver luz polarizada circular es particularmente importante aquí.

Comparación con otros animales marinos
Muchos animales marinos tienen adaptaciones visuales impresionantes, pero ninguno combina tantas capacidades como la mantis marina. Los calamares y pulpos tienen ojos sofisticados con lentes ajustables y pueden detectar la polarización lineal, pero carecen de la diversidad de fotorreceptores de la mantis. Los peces arcoíris tienen hasta cuatro tipos de conos, mejor que los humanos pero lejos de la mantis. Algunos camarones tienen ojos compuestos complejos, pero ninguno rivaliza con la mantis en detectar la polarización circular. Estudiar cómo la mantis realmente percibe el mundo es desafiante. No podemos preguntar qué ven. Los experimentos comportamentales pueden revelar qué detectan, pero no cómo experimentan subjetivamente. ¿Ven colores que los humanos no podemos imaginar? ¿La luz polarizada circular crea una dimensión perceptual completamente ajena? Estas preguntas tocan la filosofía de qualia: la naturaleza subjetiva de la experiencia consciente.