Cada verano en Edirne, Turquía, cientos de hombres se untan meticulosamente con aceite de oliva, visten pantalones de cuero tradicionales y se enfrentan en uno de los deportes más antiguos continuamente practicados del mundo. El yağlı güreş combina atletismo extremo, tradición milenaria y una dimensión cultural profunda que trasciende el mero deporte, representando la identidad y la continuidad histórica turca.
Orígenes históricos y leyenda
Las raíces del yağlı güreş se extienden profundamente en la historia turca, probablemente originándose entre las tribus turcas de Asia Central antes de su migración a Anatolia. La tradición se formalizó en el Imperio Otomano. La leyenda más famosa cuenta la historia de cuarenta soldados otomanos sitiando una fortaleza bizantina en Tracia en el siglo XIV. Para pasar el tiempo durante el asedio, practicaban la lucha. Dos hermanos lucharon durante horas sin vencedor. Eventualmente colapsaron de agotamiento y murieron. El sitio se convirtió en un lugar sagrado donde se celebra anualmente el festival de Kırkpınar, el torneo de yağlı güreş más prestigioso, continuo desde aproximadamente 1362. El uso masivo del aceite de oliva es la característica más distintiva. Antes de la lucha, los competidores se cubren completamente con aceite, generosamente aplicado por asistentes. Algunos luchadores usan hasta 10 litros.
Reglas y objetivos
El objetivo es hacer que el oponente toque el suelo con una parte del cuerpo diferente a los pies. Alternativamente, la victoria se logra si el oponente es levantado completamente del suelo con un agarre válido. No hay categorías de peso en las competiciones tradicionales. Los luchadores de todos los tamaños compiten juntos. Los combates tradicionalmente no tenían límite de tiempo. Las luchas podían durar horas. Actualmente, los límites de tiempo se imponen en las etapas iniciales de los torneos. El torneo anual de Kırkpınar en Edirne es el pináculo del yağlı güreş. Típicamente celebrado en junio o julio, atrae a mil o más competidores y decenas de miles de espectadores. El evento dura aproximadamente una semana.
Reconocimiento UNESCO
En 2010, la UNESCO inscribió el yağlı güreş en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo su importancia cultural y la necesidad de preservación. Este reconocimiento elevó el perfil internacional del deporte y reforzó los esfuerzos de conservación en Turquía. Sin embargo, también generó debates sobre la autenticidad versus la modernización. Como muchas tradiciones, el yağlı güreş enfrenta desafíos en el mundo moderno. La urbanización y los cambios de estilo de vida significan que menos jóvenes se involucran en el entrenamiento intensivo. Los deportes modernos como el fútbol y el baloncesto compiten por la atención juvenil. Mantener la pureza del aceite de oliva en las competiciones también es una consideración. El futuro del yağlı güreş dependerá de equilibrar la preservación de la tradición con la apertura a nuevos participantes. El interés creciente en deportes tradicionales y patrimonio cultural globalmente podría beneficiar al yağlı güreş. Los turistas buscan experiencias culturales auténticas; presenciar un torneo es una experiencia memorable.