El primer SMS de la historia: «Merry Christmas» que cambió las comunicaciones

El 3 de diciembre de 1992, un programador británico llamado Neil Papworth envió dos palabras desde su computadora a un teléfono móvil Orbitel TPU 901: «Merry Christmas». Este mensaje aparentemente simple marcó el nacimiento de una revolución en las comunicaciones que transformaría fundamentalmente cómo los humanos interactúan, redefiniendo las relaciones sociales, los negocios y la cultura popular.

El contexto tecnológico de principios de los 90

A principios de los años 90, la telefonía móvil estaba en su infancia. Los teléfonos eran grandes, caros y principalmente el dominio de profesionales de negocios. La idea de usar estos dispositivos para algo más que llamadas de voz parecía secundaria, casi frívola para muchos en la industria. La tecnología GSM (Sistema Global para Comunicaciones Móviles) estaba siendo implementada en Europa, reemplazando los sistemas analógicos anteriores con comunicaciones digitales. Esta infraestructura digital creó la posibilidad técnica de enviar datos además de voz, aunque pocos imaginaban inicialmente el impacto que esto tendría. Los ingenieros de Vodafone en el Reino Unido estaban probando las capacidades de la red GSM cuando descubrieron que podían enviar mensajes de texto cortos. La función se concibió inicialmente como una herramienta para que los técnicos se comunicaran internamente, no como un servicio de consumo masivo. La tecnología de ese momento no permitía responder el mensaje desde el teléfono móvil; Jarvis solo pudo leerlo. Los teléfonos móviles de 1992 carecían de teclados adecuados para escribir texto. De hecho, tomaría varios años más antes de que enviar mensajes de texto desde el teléfono mismo se volviera práctico. El contenido del mensaje, «Merry Christmas», fue apropiado para la fecha y la ocasión.

El surgimiento del lenguaje SMS

La limitación de 160 caracteres por mensaje (una restricción técnica basada en la estructura de paquetes de datos de la red GSM) forzó la innovación lingüística. Los usuarios desarrollaron abreviaciones, acrónimos y eventualmente un lenguaje completamente nuevo adaptado al medio. Expresiones como «LOL» (laughing out loud), «BRB» (be right back) y «OMG» (oh my god) surgieron de la necesidad de comunicar eficientemente dentro de las restricciones de caracteres. Los puristas del lenguaje inicialmente criticaron esto como la degradación del idioma, pero los lingüistas reconocieron que representaba la evolución natural del lenguaje adaptándose a nuevos medios de comunicación. El lenguaje SMS variaba entre idiomas y culturas. En español, «TQM» (te quiero mucho) y «NTP» (no te preocupes) se volvieron comunes. Cada idioma desarrolló sus propias convenciones, reflejando patrones fonéticos y culturales únicos. Miles de millones de mensajes se enviaban mensualmente. Los operadores de red, inicialmente inciertos sobre cómo cobrar por el servicio, habían establecido modelos de negocio lucrativos. Los textos generaban márgenes de ganancia extraordinarios; el costo de transmisión era mínimo pero las compañías cobraban precios relativamente altos. Los SMS se convirtieron en una fuente de ingresos masiva para las telecomunicaciones.

El pico y la competencia

Alrededor de 2011-2012, el uso global de SMS alcanzó su pico con aproximadamente 8 billones de mensajes enviados anualmente. Sin embargo, este pico coincidió con la emergencia de aplicaciones de mensajería basadas en internet como WhatsApp, iMessage y WeChat. Estas plataformas ofrecían ventajas sobre el SMS tradicional: sin límites de caracteres, capacidad de enviar imágenes y videos fácilmente, confirmaciones de lectura, conversaciones grupales más sofisticadas y, crucialmente, sin costos por mensaje para usuarios con planes de datos. La transición no fue instantánea ni universal. En mercados donde los planes de datos eran caros o la infraestructura de internet limitada, los SMS mantuvieron la dominancia. En países desarrollados con smartphones ubicuos y datos asequibles, las aplicaciones de mensajería gradualmente suplantaron los SMS para muchos usuarios. Ciertos casos de uso mantienen los mensajes de texto relevantes. Los códigos de autenticación de dos factores casi universalmente llegan vía SMS. Las empresas prefieren SMS para notificaciones críticas porque no requieren apps específicas. Los SMS funcionan con cualquier teléfono móvil, desde smartphones de última generación hasta dispositivos básicos. Esta universalidad es poderosa en contextos donde no se puede asumir que todos tengan smartphones o datos móviles.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *