¿Vivimos en Matrix? Matemáticos de la Universidad de British Columbia acaban de responder con un rotundo «no». Usando el teorema de incompletitud de Gödel de 1931, han demostrado que el universo no puede ser una simulación porque la realidad requiere «comprensión no-algorítmica», algo que ningún ordenador puede replicar. No es filosofía: es matemática pura y dura.
La hipótesis de la simulación ha obsesionado a filósofos, físicos y aficionados a la ciencia ficción durante décadas. ¿Y si toda nuestra realidad fuera un programa ejecutándose en el superordenador de una civilización avanzada? ¿Y si tú y yo fuéramos NPCs en un videojuego cósmico?
Elon Musk lo ha dicho públicamente: cree que hay billones a uno de probabilidades de que vivamos en una simulación. El filósofo Nick Bostrom formalizó el argumento en 2003. Películas como Matrix lo convirtieron en cultura pop. Pero ahora, un equipo de físicos y matemáticos de UBC Okanagan ha publicado una prueba que cierra el debate de forma definitiva.
Publicado en octubre de 2025 en el Journal of Holography Applications in Physics, el paper liderado por el Dr. Mir Faizal demuestra matemáticamente que no solo es improbable que vivamos en una simulación: es matemáticamente imposible.
La razón tiene 94 años y se llama Kurt Gödel.
El teorema que cambió las matemáticas para siempre
En 1931, el matemático austriaco Kurt Gödel publicó dos teoremas que destruyeron las esperanzas de los matemáticos de crear un sistema lógico perfecto y completo. El teorema de incompletitud de Gödel establece algo profundamente perturbador: en cualquier sistema lógico lo suficientemente complejo como para describir aritmética básica, siempre habrá afirmaciones verdaderas que no pueden ser demostradas dentro de ese sistema.
Piensa en ello como una paradoja matemática incorporada en la realidad misma.
El ejemplo clásico: «Esta afirmación verdadera no es demostrable.»
- Si fuera demostrable, sería falsa (contradicción lógica)
- Si no es demostrable, entonces es verdadera (lo que hace al sistema incompleto)
En cualquier caso, la computación pura falla. Hay verdades que existen pero que ningún algoritmo puede alcanzar siguiendo pasos lógicos.
Gödel llamó a estas verdades gödelianas: son reales, verificables, pero imposibles de derivar mediante computación. Y aquí está el truco: si el universo fuera una simulación, todo en él tendría que ser computable. Pero Gödel demostró que la realidad contiene verdades fundamentalmente no-computables.
¿Cómo aplicaron Gödel al universo?
El equipo de UBC Okanagan —formado por el Dr. Mir Faizal, el físico Lawrence M. Krauss, Arshid Shabir y Francesco Marino— aplicó el teorema de Gödel junto con otros teoremas matemáticos (el de indefinibilidad de Tarski y el de incompletitud de Chaitin) a la gravedad cuántica.
El razonamiento:
La física cuántica moderna sugiere que el universo emerge de lo que los físicos llaman un «reino platónico» de información pura. El físico John Wheeler lo resumió como «It from Bit» (lo físico surge de lo informacional). Básicamente, el universo podría ser información en su nivel más fundamental.
Si esto fuera cierto y el universo fuera una simulación, esa información tendría que ser computable: procesable mediante algoritmos, paso a paso, como hace un ordenador.
Pero el equipo demostró que incluso esta estructura basada en información no puede describir completamente la realidad mediante computación. Aplicaron los teoremas de incompletitud y demostraron que cualquier descripción completa y consistente de la existencia requiere lo que llaman «comprensión no-algorítmica».
«Basándonos en teoremas matemáticos relacionados con la incompletitud e indefinibilidad, demostramos que una descripción totalmente consistente y completa de la realidad no puede lograrse solo mediante computación,» explica el Dr. Faizal. «Requiere comprensión no-algorítmica, que por definición está más allá de la computación algorítmica y, por lo tanto, no puede ser simulada. Por tanto, este universo no puede ser una simulación.»
La comprensión no-algorítmica: el factor X de la realidad
Aquí está el concepto clave que hace imposible la simulación: la comprensión no-algorítmica.
Un ordenador, sin importar cuán potente sea, funciona siguiendo recetas: instrucciones paso a paso. Si A, entonces B. Es pura lógica algorítmica. Pero ciertas verdades sobre el universo no pueden alcanzarse mediante ninguna secuencia de pasos lógicos.
Piensa en ello como la diferencia entre seguir un mapa detallado hacia un destino y tener un entendimiento intuitivo de por qué ese destino existe. El primero es algorítmico (paso a paso). El segundo requiere algo más profundo.
El Dr. Lawrence Krauss, coautor del estudio, lo explica así: «Las leyes fundamentales de la física no pueden contenerse dentro del espacio y el tiempo, porque las generan. Se esperaba que una verdadera teoría del todo pudiera describir todos los fenómenos físicos mediante computaciones basadas en esas leyes. Sin embargo, hemos demostrado que esto no es posible. Una descripción completa y consistente de la realidad requiere algo más profundo: comprensión no-algorítmica.»
Por qué una simulación tiene que ser algorítmica
Aquí está el golpe mortal a la hipótesis de la simulación.
Cualquier simulación —sin importar quién la ejecute o qué tecnología use— tiene que ser algorítmica por definición. Una simulación es un programa. Los programas siguen instrucciones. Las instrucciones son algoritmos.
Incluso si imaginamos una civilización súper-avanzada con capacidad computacional infinita ejecutando nuestro universo, seguirían estando limitadas por las mismas restricciones matemáticas. No es cuestión de poder computacional. Es una limitación fundamental de la lógica misma.
Si la realidad opera sobre principios no-algorítmicos (como Gödel demostró que debe hacerlo), entonces ninguna simulación podría capturarla de forma completa y consistente.
El universo contiene complejidades inherentes y verdades auto-referenciales que desafían la descripción computacional completa. Punto.
La Meta-Teoría del Todo
El paper propone algo radical: una Meta-Teoría del Todo (MToE, por sus siglas en inglés).
Durante décadas, los físicos han buscado una Teoría del Todo computacional que pudiera describir todos los fenómenos físicos mediante cálculos. Einstein la buscó. Hawking la buscó. Todos fracasaron.
El equipo de UBC argumenta que ahora sabemos por qué: una Teoría del Todo puramente algorítmica es matemáticamente imposible.
En su lugar, proponen una estructura de dos capas:
- Capa algorítmica: La que podemos computar, simular y calcular
- Capa no-algorítmica: Un nivel meta que puede determinar qué es verdad desde fuera del sistema matemático
Esta capa meta permite a los científicos investigar fenómenos como la paradoja de la información del agujero negro sin violar las reglas matemáticas. Es como tener acceso a las respuestas del libro de soluciones mientras haces el examen: puedes verificar verdades que el sistema interno no puede demostrar por sí mismo.
El equipo formalizó esto rechazando el «It from Bit» de Wheeler como principio fundamental y añadiendo un predicado de verdad externo más una capa no-algorítmica para explicar cómo la realidad emerge de un reino platónico.
¿Esto realmente cierra el debate?
Aquí hay que ser honestos: algunos escépticos argumentan que el teorema de Gödel se ha usado para «demostrar» muchas cosas a lo largo de las décadas —desde la existencia de Dios hasta la imposibilidad de la inteligencia artificial— con grados variados de rigor.
La hipótesis de la simulación siempre fue más un experimento mental filosófico que una afirmación científica. Es difícil «refutar» algo que nunca fue falsable para empezar.
Pero este paper es diferente por tres razones:
1. Matemática formal, no filosofía: No están argumentando conceptualmente. Están usando teoremas matemáticos rigurosos (Gödel, Tarski, Chaitin) aplicados específicamente a gravedad cuántica.
2. Publicado en journal peer-reviewed: El Journal of Holography Applications in Physics es una revista seria. El paper pasó revisión por pares.
3. Autores de peso: Lawrence Krauss es un físico teórico reconocido mundialmente. Mir Faizal es profesor adjunto en UBC. No son divulgadores haciendo clickbait.
Dicho esto, como con cualquier resultado científico, la comunidad científica seguirá debatiendo los detalles. Pero matemáticamente, el argumento es sólido.
Las implicaciones van más allá de Matrix
Este resultado tiene consecuencias que van mucho más allá de si vivimos o no en una simulación.
Para la física fundamental:
Confirma que buscar una Teoría del Todo puramente computacional es un callejón sin salida. Los físicos necesitan incorporar comprensión no-algorítmica en sus modelos.
Para la filosofía de la mente:
Si el universo requiere comprensión no-algorítmica, y la conciencia humana es parte del universo, entonces quizás la conciencia tampoco sea puramente algorítmica. Esto tiene implicaciones enormes para el debate sobre si la IA puede ser verdaderamente consciente.
Para la computación:
Establece límites fundamentales sobre lo que los ordenadores pueden hacer. No importa cuán potentes se vuelvan, ciertos aspectos de la realidad permanecerán computacionalmente indecidibles.
Para la ciencia en general:
Demuestra que la incapacidad de describir computacionalmente algunos fenómenos naturales no implica el colapso de la ciencia. La ciencia puede operar en el nivel meta, usando comprensión no-algorítmica.
El legado de Gödel: 94 años después
Kurt Gödel murió en 1978, pero su trabajo sigue demoliendo certezas filosóficas casi un siglo después.
En 1931, destruyó el programa de Hilbert de crear un sistema matemático perfecto y completo. Ahora, en 2025, su teorema está destruyendo la hipótesis de la simulación.
Gödel también destruyó una rama importante del ateísmo materialista (el positivismo lógico) al demostrar que hay límites fundamentales a lo que la lógica formal puede alcanzar. Como señala el análisis de Mind Matters: si las ideas también son reales (como creía Platón), ¿cómo puede la conciencia ser una ilusión?
El teorema de incompletitud es una de esas raras piezas de matemática que tiene consecuencias filosóficas masivas. Y este paper de UBC es la última demostración de por qué.
Entonces, ¿eres real?
Sí.
No eres un NPC. No estás en Matrix. El universo no es un programa ejecutándose en el superordenador de una civilización alienígena avanzada.
La realidad es real. Y lo sabemos no por fe, sino por matemática rigurosa.
Como resume el Dr. Faizal: «Cualquier mundo simulado debe seguir reglas programadas. Pero como el nivel fundamental de la realidad se basa en comprensión no-algorítmica, el universo no puede ser, y nunca podría ser, una simulación.»
Si has estado perdiendo el sueño preguntándote si eres un personaje en el videojuego de alguien más, el equipo de UBC quiere que te relajes.
El universo es computacionalmente incomputable. La realidad es irreductiblemente real. Y tú —con toda tu complejidad consciente y tu capacidad de comprensión no-algorítmica— eres parte de algo que ningún ordenador podría nunca simular completamente.
No importa cuán potente sea el ordenador.
No importa cuán avanzada sea la civilización.
Las matemáticas lo prohíben.
Y a diferencia de las leyes humanas, las leyes matemáticas no tienen excepciones.