El orangután que se curó solo con una planta: la primera vez que vemos a un animal salvaje usar medicina

En junio de 2022, científicos en Indonesia presenciaron algo nunca antes documentado: un orangután con una herida facial arrancó hojas de una planta medicinal, las masticó, aplicó el jugo directamente sobre la herida, y cubrió la lesión con la pasta resultante. En cinco días, la herida cerró completamente sin infección. Este es Rakus, el primer animal salvaje observado tratando activamente una herida con una planta de propiedades medicinales conocidas.

Si te cortas en medio de la selva, sin botiquín ni hospital cerca, ¿qué harías? Probablemente entrar en pánico. Pero un orangután de Sumatra llamado Rakus sabía exactamente qué hacer: automedicarse con la misma planta que los humanos locales usan desde hace siglos para curar heridas.

Lo extraordinario es que científicos observaron, documentaron y grabaron a Rakus aplicando intencionalmente el tratamiento sobre una herida específica, siguiendo un proceso que se parece inquietantemente a lo que haría un médico tradicional. Y plantea una pregunta fascinante: ¿cómo diablos supo Rakus qué planta usar?

El día que Rakus se peleó (y perdió un trozo de cara)

El 22 de junio de 2022, los investigadores del Proyecto Suaq en el Parque Nacional Gunung Leuser (Sumatra, Indonesia) escucharon algo inconfundible: largas vocalizaciones desde las copas de los árboles, el tipo de llamadas que los orangutanes machos emiten antes de mostrar agresión o afirmar dominancia.

Era una pelea.

Al día siguiente, cuando encontraron a Rakus —un macho de flanges (las característic as mejillas abultadas de los orangutanes machos maduros)—, tenía una herida abierta justo debajo de su ojo derecho. Un trozo de carne del tamaño y forma de una pieza de puzle había desaparecido, dejando una herida rosada y expuesta. Cuando Rakus emitió su propia llamada larga, los investigadores notaron otra herida dentro de su boca.

Las peleas entre machos de orangután son brutales. Rakus había salido perdedor.

Pero lo que pasó después convirtió a Rakus en el protagonista de un estudio científico publicado en Scientific Reports que ha fascinado a biólogos de todo el mundo.

El tratamiento: 13 minutos de cirugía con plantas

Tres días después de la herida —el 25 de junio— Rakus hizo algo que los investigadores nunca habían visto en 21 años y 28.000 horas de observación de orangutanes en esa zona.

Selectivamente arrancó hojas y tallos de una enredadera específica: Fibraurea tinctoria, conocida localmente como Akar Kuning («raíz amarilla» en indonesio) o Yellow Root en inglés.

Lo que hizo Rakus paso a paso:

  1. Masticó las hojas durante 13 minutos sin tragárselas
  2. Aplicó el jugo de la planta directamente sobre la herida con sus dedos, repitiendo el proceso varias veces
  3. Cuando las moscas comenzaron a posarse en la herida, cubrió completamente la lesión con la pasta de hojas masticadas, como un apósito improvisado
  4. Al día siguiente, comió más de la planta

Durante todo el proceso, Rakus se enfocó exclusivamente en la herida de su mejilla. No aplicó nada en otras partes de su cuerpo. No fue aleatorio. Fue intencional, metódico y específico.

«El comportamiento de Rakus parecía ser intencional, ya que trató selectivamente su herida facial en su flanco derecho, y ninguna otra parte del cuerpo, con el jugo de la planta,» explica la Dra. Isabelle Laumer, primatóloga del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal en Alemania y autora principal del estudio.

La planta que eligió es medicina desde hace siglos

Fibraurea tinctoria no es una planta cualquiera. Es medicina tradicional en todo el sudeste asiático, usada para tratar disentería, diabetes, malaria, dolor articular y fiebre.

Análisis químicos revelan que contiene furanoditerpenoides y alcaloides protoberberínicos con propiedades antibacterianas, antiinflamatorias, antifúngicas, antioxidantes y analgésicas.

En otras palabras: Rakus eligió exactamente el antiséptico y analgésico natural que un curandero tradicional humano habría usado.

El dato revelador: Los orangutanes de esa zona comen Fibraurea tinctoria solo el 0,3% del tiempo. Rakus fue específicamente a buscarla cuando la necesitó.

Cinco días para cerrar: curación sin infección

Después de aplicar el tratamiento, Rakus descansó más de lo normal, lo cual facilita la curación (el sueño aumenta hormona de crecimiento y síntesis de proteínas).

Cronología:

  • 22 de junio: Herida fresca
  • 25 de junio: Aplica tratamiento
  • 30 de junio (5 días): Herida cerrada
  • 19 de julio (1 mes): Curación completa, solo cicatriz apenas visible

No hubo signos de infección. En una herida abierta en medio de una selva tropical húmeda, eso es notable. Los humanos inventamos antibióticos hace menos de 100 años; antes, una herida infectada podía matarte. Rakus evitó la infección con un tratamiento milenario.

¿Cómo supo Rakus qué planta usar?

Esta es la pregunta de un millón de dólares. Los científicos tienen varias teorías, pero ninguna respuesta definitiva:

Teoría 1: Descubrimiento accidental

Tal vez Rakus accidentalmente tocó su herida después de manipular la planta, sintió alivio del dolor (la planta tiene propiedades analgésicas potentes), y asoció la sensación con la planta. La automedicación pudo comenzar como un feliz accidente.

Teoría 2: Aprendizaje social de otra población

Rakus no es originario del área donde fue observado. Los orangutanes machos se dispersan de su lugar de nacimiento durante o después de la pubertad, viajando largas distancias para establecer nuevos territorios.

Es posible que Rakus aprendiera este comportamiento de otros orangutanes en su población natal, fuera del área de investigación Suaq Balimbing.

En 21 años observando orangutanes en Suaq, nunca se había visto este comportamiento. Pero eso no significa que no exista en otros lugares.

Teoría 3: Conocimiento heredado evolutivamente

Estudios previos muestran que algunas especies de animales tienen una tendencia innata hacia ciertos tipos de plantas cuando están enfermas. Quizás hay un componente instintivo.

Teoría 4: Observación de humanos

Algunos científicos especulan que los orangutanes podrían aprender observando a humanos. En Borneo, se ha documentado que curanderos tradicionales aprenden de orangutanes (no al revés), pero la relación podría ser bidireccional.

«Es posible que el tratamiento de heridas con akar kuning surgiera a través de la innovación individual,» dice la Dra. Caroline Schuppli, coautora del estudio. «Los orangutanes en el sitio rara vez comen la planta, pero si accidentalmente tocaran sus heridas cuando la manipulaban, habrían aplicado involuntariamente el jugo de la planta a sus heridas.»

No es el primer animal que se automedica, pero sí el primero así

Rakus no es el primer animal automedicándose. La zoofarmacognosia se ha documentado en múltiples especies:

  • Chimpancés: Tragan hojas ásperas enteras para expulsar parásitos intestinales
  • Orangutanes de Borneo (2008): Tres hembras frotaron pasta de Dracaena cantleyi masticada sobre sus cuerpos para dolor articular
  • Gansos de Canadá: Tragan hojas enteras para expulsar parásitos
  • Mariposas monarca: Ponen huevos en plantas tóxicas que protegen a sus larvas

Pero el caso de Rakus es único: es tratamiento externo directo de una herida con una planta de propiedades medicinales verificadas, el comportamiento fue deliberado y específico, y todo fue observado y documentado por científicos.

Las implicaciones: raíces evolutivas de la medicina

El descubrimiento tiene implicaciones profundas para entender la evolución de la medicina y el comportamiento médico en primates.

Los humanos usamos plantas medicinales desde hace miles de años. El primer manuscrito médico que menciona tratamiento de heridas data del 2200 a.C. en Sumeria. Los antiguos sumerios, griegos, mayas y egipcios usaban aceites, hierbas, gusanos, cerveza, vinagre, vino, pintura verde con cobre y miel para tratar heridas.

Pero, ¿dónde aprendimos a hacerlo?

«El hecho de que esto solo se haya observado una vez en la población de estudio deja muchas preguntas sin responder sobre el origen del comportamiento, pero se suma a la idea de que la automedicación puede tener raíces evolutivas muy profundas en nuestro linaje,» dice Anne Pusey, antropóloga evolutiva en la Universidad de Duke que no participó en el estudio.

La teoría es que los grandes simios y los humanos compartimos un ancestro común que ya tenía la capacidad de identificar y usar plantas medicinales. Esa capacidad se transmitió tanto a nuestra línea como a la de los orangutanes.

«Muestra que los orangutanes y los humanos comparten conocimiento,» dice la Dra. Schuppli.

Michael Huffman va más allá: teoriza que los humanos antiguos aprendieron medicina observando a otros animales. «Mucha de la medicina que los humanos hemos usado a lo largo de nuestra historia como especie ha venido de nuestra conexión cercana con la naturaleza y de mirar a otros animales para consejo y extrapolar de lo que hemos aprendido.»

¿Rakus enseñará a otros orangutanes?

Los orangutanes de Sumatra son conocidos por su capacidad de aprendizaje social. Comportamientos innovadores pueden propagarse de individuo a individuo hasta alcanzar un límite natural (como un río que no pueden cruzar).

La pregunta ahora es: ¿Rakus compartirá su conocimiento médico?

«Es posible que el comportamiento también se propague socialmente de individuo a individuo,» señala el estudio.

Los investigadores continuarán observando a los orangutanes de Suaq Balimbing para ver si otros empiezan a imitar el tratamiento de Rakus. Si eso ocurre, estaremos presenciando el nacimiento de una tradición cultural de medicina en tiempo real.

Rakus, por cierto, está prosperando. Dos años después de su herida, es ahora uno de los machos dominantes en el área de investigación. Su automedicación funcionó.

La urgencia de conservar: solo quedan 14.600 orangutanes de Sumatra

Esta historia científica fascinante viene con un recordatorio sombrío. Los orangutanes de Sumatra (Pongo abelii) están en peligro crítico de extinción. Solo quedan 14.600 individuos en todo el mundo.

El área alrededor de la estación de investigación Suaq Balimbing tiene la densidad más alta de orangutanes de Sumatra en la Tierra, lo cual la hace invaluable para la conservación.

«Creemos que estos hallazgos ayudarán a la conservación de orangutanes porque contribuyen a crear conciencia sobre esta fascinante especie,» dice la Dra. Laumer.

El descubrimiento de Rakus no solo nos enseña sobre la evolución de la medicina. Nos recuerda que estamos perdiendo especies antes de siquiera entender lo que pueden enseñarnos.

Si no protegemos los bosques tropicales de Sumatra, perderemos no solo a los orangutanes, sino también el conocimiento botánico que portan. Rakus nos mostró que estos grandes simios conocen plantas medicinales que nosotros también usamos. ¿Qué más saben que aún no hemos descubierto?

Conclusión: el médico peludo que no sabíamos que existía

Rakus, un orangután de Sumatra de unos 35 años, se automedicó una herida facial con Fibraurea tinctoria en junio de 2022. Cinco días después, su herida cerró sin infección. Un mes después, estaba completamente curado.

Es la primera vez que científicos documentan a un animal salvaje tratando activamente una herida con una planta medicinal. El comportamiento fue deliberado, específico y extraordinariamente similar a prácticas médicas humanas ancestrales.

El descubrimiento sugiere que la capacidad de usar medicina tiene raíces evolutivas profundas compartidas con nuestros parientes primates. Quizás la automedicación no es un invento humano, sino un legado heredado de ancestros comunes.

Rakus nos dio una ventana a esa historia evolutiva compartida. Y nos recordó que subestimamos constantemente la inteligencia de nuestros parientes más cercanos en el árbol evolutivo.

La próxima vez que uses una pomada para una herida, piensa en Rakus. Él hizo exactamente lo mismo, pero sin farmacia, sin médico, y sin Google. Solo con conocimiento de que ciertas hojas curan.

Y funcionó.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *